Aceptando que lo imperfecto es perfecto.

Aclaro que desde pequeña me ha gustado jugar a ser modelo. No soy de las que envía books a las agencias o va a castings, pero cada vez que me han llamado para hacer una campaña publicitaria inclusiva, he accedido.

Hace un tiempo atrás, cuando me propusieron ser parte de la campaña “Florece por dentro” de la marca Flores, tuve una lucha interna de la que no muchos se enteraron.

En mis años de “discapacitada” (en comillas porque me considero tan capacitada como cualquiera que este leyendo esta columna), siempre prediqué sobre lo segura que me sentía sobre mi cuerpo y mi nueva condición luego del accidente que me cambió la vida hace 13 años y me dejó en una silla de ruedas. A pesar de eso, mostrar mis piernas flacas nunca fue una opción.

¿Por qué?
La inseguridad que me provocaba que la gente me viera en traje de baño o ropa interior era más grande que cualquier discurso de amor propio que pudiera entregarle a la gente. Si bien el no caminar era algo que he tenido siempre bastante asumido, algo había con mis piernas que de solo pensar en mostrarlas, tan flaquitas y blancuchas, me hacía preguntarme mil veces que era lo que la gente pensaría de mí.

En mi cabeza, muchas veces me castigué gratuitamente, sin entender que mi cuerpo debía ser lo más sagrado y cuidado por y para mi.

El desafío era enorme, por lo que decidí tomarlo. Era una nueva lucha para mí, ya que me había dado cuenta que ESO, era lo que necesitaba para terminar de cerrar mi proceso de amarme por completo.

Siento hasta el día de hoy que fue la mejor decisión que pude haber tomado..

¿Por qué nos escondemos? Desde muy pequeñas, la industria de la moda nos ha clavado en la cabeza un prototipo de cuerpo que nos obliga a pensar que todo lo que sea distinto a eso, puede ser mal visto y por eso, nos llenamos de inseguridades difíciles de afrontar.

Gracias a los cambios de mentalidad que algunas marcas han ido incorporando en sus campañas y porque no, en su ADN, es que he tenido la oportunidad de modelar para grandes marcas.

Me parece tan acertado que podamos relajarnos y darnos cuenta que somos hermosas para mostrarnos tal cual somos en campañas inclusivas. ¡Así, con piernas flacas, gorditas, blancas, morenas, altas, bajas, caminando y sin caminar!

El amor propio sin duda no aparece de un momento para otro, pero creo firmemente que campañas como las que está realizando Flores, significan una oportunidad única de trabajarlo desde adentro y con el respeto que merecemos.

Jamás voy a olvidar, que aquel día de la realización de las fotos para la campaña, absolutamente nadie miró mis piernas. Cada una de las que participamos éramos hermosas, cada una a su manera, cada una un mundo maravilloso por descubrir.

Te aconsejo hoy, que pienses en lo que amas de ti y que aquello que aún no está en ese listado, lo abraces y prometas que trabajarás para lograr aceptarlo, sin importar lo que el resto piense porque el amor más lindo e incondicional es el propio y tu te lo mereces.